La neurociencia como nuestro aliado en el estudio de la educación inclusiva desde una didáctica contemporánea. Profundicemos para que nos pasen cosas buenas.
Vivimos en un mundo caracterizado por la creciente complejidad del conocimiento y a su vez la educación enfrenta el desafío de adaptarse a un entorno en constante cambio, no solo como una encomienda política o social, sino por la necesidad imperante de buscar, hacer y poner en marcha más y mejores herramientas para nuestros alumnos, hijos, sobrinos, amigos, es decir, incluimos a todos, para que les pasen y nos pasen cosas buenas.
En educación inclusiva sabemos que el currículum es abierto y flexible, es decir, una educación para todos, esto podemos denominarlo como inclusión, la cual ya no se encuentra aislada de la “educación” sino que ahora forma parte de ella, ya no es estudiada desde otra perspectiva o visión, hace algún tiempo era considerada solo para alumnos diferentes, y la diferencia no es diversidad, estaríamos limitando a normar un modelo, y no me pueden dejar mentir, ahora más que antes, podemos observar una inmensa y profunda diversidad de niños, niñas, adolescentes y por qué no, también adultos.
La neurociencia es una disciplina del estudio del sistema nervioso, la neuropsicología es una rama de ésta y se enfoca más al ámbito educativo, es por eso, que nos remitiremos más a la rama de la neuropsicología para detallar aspectos de la didáctica contemporánea apegada a estos procesos que relacionan la conducta y el cerebro. A continuación se presenta el video de la Dra. Marian Rojas Estapé, médico psiquiatra que profundiza acerca de cómo la gente más feliz es la que domina en mayor medida su atención. Y es aquí donde la didáctica como arte de enseñar, hace su aparición protagónica y nos invita a analizar cómo los niños se vuelven adictos a las pantallas con su alto contenido de estímulos llamativos, exagerados, imágenes una tras otra en segundos, que como consecuencia provoca que la creatividad se encuentre en declive y en aumento la ansiedad como diagnóstico común en la sociedad.
Cada vez es más frecuente que las personas se conviertan en seres humanos adictos a lo superficial y a experiencias vibrantes. Vivir pensando en cómo verse mejor en redes sociales, ya que buscan gratificación constantemente, los me gusta, me encanta, alimentan ese vacío que aunque muchos lo mencionan como emocional, no quisiera englobar en ese aspecto de la vida.
Y tal vez parezca que son temas distintos al objetivo de este artículo, sin embargo, cuántos hemos levantado nuestro pulgar con un "me gusta" ante situaciones de exclusión y marginación, pero en la realidad, en nuestra vida diaria cuánto aportamos a la sociedad para generar mejores condiciones de vida al sector de la población que requiere hagamos ajustes razonables y necesarios para que accedan, no sólo al currículo, tal vez sólo a un oficina donde las escaleras imposibilitan a una persona con discapacidad motriz en silla de ruedas acceder a ella, o a una persona con discapacidad visual asociada a ceguera cruzar una calle transitada en la cual los vehículos son incapaces de hacer un alto total para permitir un paso seguro, y como estos ejemplos, tal vez a tu mente llegan varios de ellos, donde un "me gusta" no hace la diferencia y mucho menos la inclusión.
La oxitocina como hormona del vínculo y el amor baja el cortisol (hormona del estrés). Considerar actividades más allá del lápiz y papel, desarrollar actividades fuera del aula, experiencias divertidas donde la colaboración sea el ingrediente principal, donde conecten con otros niños o maestros en experiencias dirigidas, tendrá como resultado alumnos que desarrollen capacidades críticas y creativas para no sólo en el futuro, sino en el presente, desafíen, enfrenten y transformen a la sociedad.
El trabajo y el amor son dos conceptos que nos acercan, un poco, a lo que es la felicidad. Obtener una gratificación, sentirme pleno por que termine un trabajo, es decir, hacer (pequeños o grandes) logros cada día. Y claro la gratificación no será instantánea, ya que requiere constancia y aquí es donde de nuevo lo vinculamos a la docencia, ya que se necesita diseñar una planificación para llegar a nuestros objetivos, los cuales deberán partir de un diagnóstico preciso y claro acerca de dónde queremos llegar. Podemos practicar la tolerancia, la cooperación, aprender a postergar la satisfacción inmediata en tareas que impliquen compromiso y constancia, alejarnos del "lo quiero todo y lo quiero ya". Hagamos que nos pasen cosas buenas.
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